El año pasado en la hora de Biblioteca le leí a mis
alumn@s de 3° grado “El Principito” de Antoine Saint Exupéry. La elección de
este clásico fue motivada por el texto escolar que utilizábamos: “Aventuras 3”
de SM. Allí un personaje llamado Antonio se parece al Principito y es aviador
(como su autor). Entre las actividades previas, leí una breve biografía del
autor y presenté otras dos versiones, más breves. Una era de la editorial Una
Luna, estilo libro álbum – con imágenes bellísimas - y la otra adaptación
personalizada de la editorial Mi Cuento y dentro del mismo estilo. Utilizamos
la edición de Artemisa, que conserva el texto original aunque tiene
ilustraciones más coloridas realizadas por Laura Zannoni.
Luego de los primeros siete capítulos de la versión
original me pareció que habíamos llegado a un punto para comenzar a compartir
impresiones. Observaba diferentes recepciones, que podría diferenciar en cuatro
formatos.
1.
Estaban
entusiasmados y les gustaban los dibujitos.
2. Estaban
entusiasmados y lo comparaban con el libro anterior, también con muchos dibujos
y protagonizado por niños (“Querida Susi, querido Paul”, de Nöstlinger).
3. 3. No
demostraban entusiasmo ni desagrado (eran los menos, por supuesto).
4. 4. Sentían
inconformismo.
En realidad, quien no estaba conforme y había
comenzado a mirarme con desconfianza mientras leí era uno de mis mejores
alumnos. De esos a los que les gusta cantar, bailar, correr, dibujar, hacer
cuentas, escribir, leer, jugar al fúbol y a la play. Le estaba pasando algo con
la historia y no lo expresaba, situación muy rara en él. Tuve que convocarlo a
que exprese su opinión.
Entonces, me dijo: “Porque a mí a veces me aburre…”; “Porque
se repiten las cosas, el Prinicipito repite cosas” y “El Prinicipito siempre pide el cordero, o
habla de la rosa.”
¡Qué gran verdad! “El Principito” es largo, es lento,
es reiterativo y es de otra época. ¿Qué hacemos, entonces, con este libro en la
escuela? En principio creo que lo mejor es tratar de entender por qué es así.
1. A. El
Principito es un niño pequeño y sabemos que l@s niñ@s pequeñ@s siempre repiten
los juegos, las canciones, los temas de interés. Por eso es que él vuelve sobre
el cordero y la rosa. Como todo niño pequeño, sólo registra sus inquietudes y
no registrara la gravedad del problema que intenta solucionar el aviador.
2. B También,
el cordero y la rosa dan cuenta de sus preocupaciones y sus vínculos. El
concepto de domesticar que – como explica el Zorro – significa hacer lazos, es
fundamental. El ama a su rosa y teme que el cordero la devore.
C. Este libro está escrito hace muchos años. Y antes las
historias se contaban más lentas. Es una característica de esta época que las
películas y los dibujitos animados son súper rápidos. La investigadora Carolina
Cuesta plantea que sus estudiantes “…muchas veces se fastidiaban con el hecho de
que la historia no avanzara”1. Algo similar a lo que me sucedió con la lectura
de “El Prinicipito” en tercer grado donde la crítica apuntaba a la reiteración.
Los chicos siglo XXI tienen otros tiempos marcados por la velocidad de los
dibujitos animados y los videojuegos. En otro artículo, la Prof. Carolina Cuesta menciona como
nuestros estudiantes expresan sus opciones estéticas por la negativa basándose
en varias investigaciones (Cuesta;
2010) 2. Es
necesario tener en cuenta que la Literatura es un objeto estético que se
articula con la televisión, youtube, videojuegos, mitos locales y otros hábitos
y consumos culturales de l@s niñ@s.
¿Qué hacer,
entonces, con “El Principito” en el aula?
Se puede
hacer mucho. En nuestro caso, la actividad era sólo de lectura por parte de la
docente. Apenas si comparamos con unas versiones reducidas adaptadas a libro
álbum, aunque se pueden abordar las versiones animadas.
Nosotr@s
fuimos anotando reflexiones en un apunte colectivo colgado en la cartelera del
aula. La fotografía que acompaña no es la última versión del apunte, aunque voy
a compartir algunas reflexiones con ustedes:
- La
pregunta por el sentido de la vida.
- Las
diferencias entre niñ@s y adult@s. Para l@s adult@s se enumeraron: están
ocupads, falta de descanso y tiempo libre, preocupación por el dinero,
preocupación por la política y el gobierno y ser presumid@s. En cambio, para l@s
niñ@ se resaltó la imaginación y se la ligó especialmente a la interpretación
del dibujo como un elefante dentro de una serpiente.
· - Se
preguntaron también qué hace especial a cada persona.
· - Registraron
la importancia de “ver con el corazón”.
- Reflexionaron
acerca de que domesticar es hacer lazos de amistad, amor, familia, paz y
cariño.
· - Se
preguntaron si el aviador realmente se encontró con el Principito o si lo soñó…
sin embargo, afirmaron que si se encontró con la infancia.
· - E
inevitablemente, se preguntaron por la soledad de Paul de Nöstlinger.
Además de ser una obra de la literatura universal, el
Principito nos sigue invitando a reflexionar juntos a nuestr@s alumn@s sobre la
infancia y la calidad de vida que tenemos niñ@s y adult@s. Entonces, vale la
pena aprender a desacelerar al siglo XXI globalizado, leer saboreando y pensar
sin prisa.
¡Ah, me olvidaba! Mi alumno disconforme logró
disfrutar esta lectura.
1 Cuesta (2014): “Norma y la papa devoradora:
pensamiento narrativo, repertorios tópicos y formas de pensar lo literario en
la enseñanza de la literatura”; El Toldo de Astier; FaHCE – UNLP. Año 5, nro
8.; pág. 97.
2 Cuesta (2010): “Enseñanza de la literatura: de
teorías y lecturas”, en línea. Teoría & Práctica. Revista Semestral de la
Asociación de Lectura de Brasil (ALB), Campinas (San Pablo); Global Editora;
Año 28, Nro 55.