2 de abril de 2020

OTROS MONSTRUOS, LAS MISMAS EMOCIONES


Días de encierro, de aislamiento social. De gente más preocupada por la economía que por la salud pública.
Nuestros niños hacen lo que pueden. Lo que habilitamos los adultos, lo que nosotros podemos y lo que ellos intentan transgredir. Jugar te permite viajar, te permite ser otr@, alguien que no está encerrad@. Jugar es transgredir sin riesgo este encierro por pandemia.
Un encierro que también genera monotonía. La monotonía genera malestar y berrinches. Cada uno carga su monstruo. O varios. No importan sus colores. Puedo conquistar a mis monstruos, convertirme en su Rey y volver victorioso a mi hogar. Como un héroe. Abrazar a mamá y sentarme a cenar después de una travesura. Como Max, de Maurice Sendak, en “Donde viven los monstruos”.



Puedo andar errante por el mundo con monstruos en la cabeza que me generan distracciones, que asustan a otr@s y me condenan a la soledad. Hasta que alguien me regala una flor, o una canción, o un mundo azul. Como Rulo, de Brocha, en “Monstruos en el pelo”.



Son dos libros que me encantan y hablan de emociones, de humanidad, de infancia. Cada vez que leo a uno me acuerdo del otro. Son libros álbum. Sus autores además de escribirlos los han dibujado. Sus personajes son niños. Sin embargo, son de dos lugares y dos épocas muy diferentes. Max domina a sus monstruos y regresa pacificado al amor de su mamá. Rulo no es muy consciente de sus monstruos aunque encuentra gente y espacios que aceptan sus monstruos. Ambos tienen mensajes positivos, esperanzadores. Porque esos monstruos son desafíos para los vínculos y sus dueños lo logran. Sin embargo, son cuentos que no bajan línea. Nadie indaga si los monstruos de Max son rojos o si los de Rulo son azules. Los personajes logran vivir felices a pesar de sus monstruos. En la simpleza de estas historias aparece la profundidad de personajes que no son planos.





La literatura es arte. Con el arte nos emocionamos, nos identificamos, proyectamos. Es posible abordar los enojos y los dolores en terapia, aunque no es viable educar para evitar enojo o dolor.


* “Donde viven los monstruos” fue escrito por Maurice Sendak y editado por Kalandraka. “Monstruos en el pelo” fue escrito por Brocha (Pablo Médici) y editado por AZ.

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