25 de marzo de 2020

APUNTES SOBRE STAR WARS: OTRAS LITERATURAS Y CORRECCIÓN POLÍTICA


Un tema que se me presenta recurrentemente en el último tiempo es el abordaje pedagógico y lúdico de las múltiples caras que tiene la literatura. Más aún para quienes trabajamos con niñ@s y adolescentes, entiendo que dicha multiplicidad se ha convertido en una problematización ineludible. No hablo necesariamente del canon literario escolar sino de otras literaturas: los dibujos animados, el cine, los comics, los videojuegos y los relatos regionales (urbanos/suburbanos/rurales). Hablo de literatura en un sentido amplio y de cultura pop. Entre esas otras literaturas brilla como una reina galáctica Star Wars.  Con sus tres trilogías fascina por diferentes aspectos, según quien las mire. Estas diferentes ópticas inevitablemente provocan un debate permanente. Aunque con su universo expandido podríamos decir también: las tres trilogías cinematográficas, las series televisivas, los cómics, los libros y los juegos de Star Wars fascinan por diferentes aspectos, según quien las mire, los lea, los juegue. Una galaxia de arte y entretenimiento…



Sin embargo, todo comenzó con tres películas innovadoras que para algún@s son de ciencia ficción y para otr@s son una ópera espacial. La primera de ellas nació hace poco más de 42 años. Si bien las trilogías del séptimo arte dialogan con el universo expandido, no dejan de ser la madre  - o las madres – de esta historia espacial.
También especial. No voy a realizar una crítica cinematográfica, no es mi tema. Me interesa lo literario de las películas. Una literatura convertida en cultura pop. Porque siempre encontré en Star Wars una grandiosa historia atravesada por los valores de quien era un joven vanguardista cuando comenzó a gestar todo esto: George Lucas. Quien guste de la acción, encuentra acción en abundancia. Disparos, corridas, naves voladoras en el espacio y maravillosas escenas de espadachines láser no van a faltar.  Aunque limitarla a una película de acción sería banalizarla.
En 1977, mientras nuestra Argentina estaba bajo un gobierno dictatorial y represivo, se estrenó una película yanquie que planteaba el dilema entre el bien y el mal – los jedies y el lado oscuro - , entre la democracia y el imperio opresor. Contaba con tres protagonistas: un simpático traficante marginal que se politizó (Han Solo), un joven granjero aburrido de su rutina que se convirtió en jedi (Lucke Skywalker) y una princesa combativa. Ella era Leia, la princesa adoptada que eligió transitar la vida sin corona. Era una líder rebelde que luchaba para recuperar la república. Lucas no quiso darnos una lección de ética ciudadana, ni apuntó a un público feminista. Plasmó en la historia su manera de ver el mundo. Podemos suponer que afines de los 70 él ya veía un mundo con mujeres capaces de rescatar a sus novios congelados. Todas las historias de Star Wars hablan de la tensión entre el bien y el mal que nos habita a tod@s, Eros y Thánatos dirían los psicoanalistas. En todas las historias de Star Wars aparecen fuertes personajes femeninos que luchan por una galaxia mejor. Ese ideal, que atraviesa a todos los géneros y a todas las especies es el corazón de la historia. Por supuesto que también lo es de todas las pelis y todo el universo expandido, aunque cambien de autor y director. Mi hija vio el Episodio 7 con seis años y su recurrente preocupación era si Kylo Ren (el alter ego malvado de Ben Solo, hijo de Leia y Han) se arrepentiría de haber asesinado a su papá. Esa preocupación ética de mi hija ejemplifica de qué trata esta historia. Su mirada infantil nos recuerda algo elemental. Al antagonismo luz/oscuridad o republica/imperio se suma el conflicto interno de varios de los personajes y esto es lo apasionante. Si bien los colores juegan a favor de identificar ambos bandos, sus personajes tienen muchos matices. Muchos prefieren personajes planos, sin mixturas de luz y oscuridad. Héroes cien por cien y villan@s cien por cien... Poc@s logran aquí esa pureza, entonces recomiendo a esas personas que miren otras pelis.
Me sorprendió que a los pocos días del estreno del Episodio 9 hayan surgido críticas acerca del vínculo entre Rey – la protagonista femenina – y su enemigo Kylo Ren. Las críticas llegaron desde grupos feministas. Como feminista no observo sumisión de Rey hacia Kylo, ni hacia nadie. Kylo volvió a ser Ben Solo porque esa fue la gran lucha de los Skywalker. A Kylo le mostraron el camino de regreso también sus padres, mejor dicho su madre regalándole el recuerdo de su padre para que pueda reescribir su historia. ¿Recuerdan la frase “A los hombres machistas los educaron madres machistas”? Ese no es el caso de Ben. También tiempo atrás su abuelo Anakin Skywlaker dejó de ser el monstruoso Darth Vader al defender la vida de su hijo. Anakin había sido un niño esclavo con habilidades destacadas, luego fue alejado de su madre para convertirse en jedi – que sin lugar a dudas era su mejor opción – pero ya de joven el miedo a la pérdida de sus seres amados lo confundió, lo desbordó, lo enloqueció, lo enfureció y lo llevó al lado oscuro…  y por ende a fracasar en sus vínculos. Anakin fue trágico. Ser Vader con el cuerpo reconstruido por el perverso Emperador Palpatine, fue su frustración y su condena. Y Vader fue malvado. Su hijo Luke sabía que en Vader aún vivía Anakin. Años más tarde, Luke – jedi ejemplar - tuvo un lapsus con el lado oscuro que convirtió a su sobrino Ben en Kylo Ren y por algunos años a él mismo en ermitaño. Rey devolvió a Luke a la vida de jedi y fue una de las tres personas que facilitaron la redención de Ben Solo. Sin embargo, Ben nunca había sido un Kylo Ren solidificado, la luz de su formación jedi lo atraía todo el tiempo y era consciente de eso. Tal vez también era consciente de sentirse atraído por Rey. Ella irrumpió como una joven marginal -“chatarrera” - quien en su primer encuentro vio su vulnerabilidad cuando el – hombre poderoso en la violenta Primera Orden - quiso ver la de ella. Rey desafió su poder, eso lo desesperó, lo desestructuró y lo atrajo. Pero no es una historia de romance. Esto está minimizado. Tampoco hay una mujer sometida, es todo lo contrario y hasta exagerado para responder a las demandas de la época. La conversión de Rey en jedi la empoderó y a la vez la condicionó en esa especie de “celibato” de su orden, el mismo que Anakin y Kanan Jarrus no lograron cumplir. Rey apenas besó a un Ben moribundo (que por primera vez en tres películas sonrió con ternura).
Hoy una mujer empoderada es lo políticamente correcto. Disney lo sabe, la escritora Sol Silvestre habla de esto en su blog: https://habiaunayotravezblog.wordpress.com/2019/10/28/76-anos-de-distancia/. Sin embargo, siempre hubo mujeres empoderadas en Star Wars, ahora y durante su trayectoria pre-Disney. Leia Organa nunca fue atraída por la oscuridad y su madre Padmé Amidala tampoco, quien estando embarazada decidió abandonar a su amado Anakin cuando hizo su conversión. Creo que en la galaxia muy, muy lejana el patriarcado ya se había caído antes que Qui Gonn Jin, Padmé y Obi Wan Kenobi lleguen accidentalmente a Tatooine. Pensar esta historia desde la violencia del machismo es acusar injustamente a Star Wars y – aún más grave – banalizar al feminismo. Más allá de lo políticamente correcto en el siglo XXI y de las escenas de acción, esta historia que circula por un montón de planetas imaginarios, que ha sido construida a lo largo de cuatro décadas nos recuerda la tensión entre el bien y el mal que vive en cada un@ de nosotr@s, l@s terrícol@s que somos extranjeros en aquella galaxia. Nos interpela a partir de nuestra esencia humana. Y linkea con un montón de temas universales.
El catedrático español Fernando Ángel Moreno en su libro “La ideología en Star Wars” (Guillermo Escolar Editor; 2017) nos habla de lo ideológico y lo sublime en ella. En la línea de lo ideológico señala la aparición del Estado, la esclavitud, las mujeres líderes. Lo sublime lo ubica en la belleza de los paisajes, el cuidado audiovisual de las pelis. Sin embargo, no puedo dejar de pensar en los desvaríos de Anakin, en el coraje casi soberbio de Leia, en el crecimiento y los temores de Luke, en la fragilidad del poderoso Ben/Kylo. En ell@s encuentro la belleza de la historia.
Rey también creció, sin embargo es un personaje que no termina de apasionar. Entiendo que no convenció como se resolvió su pasado, allí donde la improvisación cinematográfica debilitó a la saga… Evidentemente algo hizo ruido y ahora circula un storyboard de una versión alternativa del guión del Episodio 9. En ella Palpatine está muy muerto y sus padres tuvieron otro final trágico. Es la leyenda de un buen primer guión descartado de la última película sobre la familia Skywalker… A la vez, circula el rumor de una escena filmada donde quien enterró en Tatoine los sables fue Ben, quien se presenta ante la anciana como Ben Skywalker. Leyendas dentro de una película... El cine dentro de los dibujitos, la tele, el streaming, los jueguitos, los juguetes, los comics, los libros y la vida misma. Vuelvo sobre la idea que Disney apostó a lo políticamente correcto: el liderazgo tenía que ser femenino y Rey así se convirtió en la portadora/hurtadora del apellido Skywalker. Esta corrección política de la narrativa atenta contra la historia. Porque Star Wars es la historia de Anakin Skywalker y sus descendientes. Digamos que Rey viene de otro palo porque es la nieta oculta de Palpatine. Anakin era trágico y en su muerte lo redimió el amor y a Ben Solo le sucedió lo mismo. En lo personal, no quería esta repetición. Porque amamos a Leia, a Han y a Lucke, esos tres fantasmas que fueron una nueva esperanza. Entonces, un Skywalker siempre debe tener crédito para la esperanza en Star Wars.


23 de marzo de 2020

UN CUENTO PROHIBIDO: "EL PUEBLO QUE NO QUERÍA SER GRIS"

Entre muchos artistas, intelectuales y objetos culturales prohibidos durante la última dictadura (1976 - 1983) aparece este bellísimo libro álbum: "El pueblo que no quería ser gris". Fue escrito por Beatriz Doumec e iliustado por Ayax Barnes. Sus autores eran pareja en la vida real y al prohibirse varios de sus trabajos se exiliaron en Italia.  Actualmente está editado por Colihue. 



Es el primer año que lo trabajo y la pandemia me llevó a hacerlo en audio en el Aula Virtual. Por respeto a los derechos de autoría de sus herederos no puedo subirlo aquí. Sin embargo, quienes deseen recibirlo pueden escribirme a: literatura.peques.valicenti@gmail.com . Por supuesto que más que recomendada su compra para cuando termine la cuarentena.

28 de febrero de 2020

MIS DESAFÍOS CON BEA


Hace poco me embarqué en una nueva aventura que era una deuda pendiente desde hace años… capacitarme en Narración Oral. Por suerte la genial Alejandra Alliende tiene una versión online de su curso. Algún día voy a contarles de los malabares que hacemos las madres – sobre todo si somos jefa de familia – para continuar formándonos…
Pero ese no es el tema de hoy. La capacitación cerraba con una narración online de mi parte a la profe. El cuento elegido fue “Bea Baila”. En noviembre de 2018 lo recomendé en las redes de Literatura para Peques ( Instagram de Literatura para Peques). Bea era una niña que la pasaba muy mal en la escuela porque odiaba los números y no lograba aprender las tablas de multiplicación. Se sentía triste y confundida por no encajar en la escuela… ¡hasta que un día descubre su pasión por la danza! Es un bellísimo libro albúm escrito e ilustrado por Luciano Lozano y editado por la española Tres Tristres Tigres.



Cuando elegí comprar para mi hija este libro, que no es precisamente barato porque es importado y tapa dura, ella tenía 5 años y hacía danza clásica. No tiene estilo de bailarina de ballet pero canta y baila en casa muchas horas por semana. Pinta, dibuja, ahora también escribe. Juega muchas historias que ella inventa. Aunque es muy conversadora en la escuela le va muy bien. Sin embargo, como maestra se que hay much@s chic@s que sufren en el colegio, que vuelan en hora de clase hasta mundos con música o mundos con muchos colores y formas. Lo volví a elegir para debutar en la narración oral. Por su belleza visual, pero también porque su mensaje positivo movilizaba algo en mi. No buscaba una historia que deje una enseñanza, pero por mis aulas ya pasaron muchas Beas. Cada Bea es un nuevo desafío para mí. Tal vez el desafío de enseñar a tod@s inconscientemente me ligó con este desafío novedoso y volví a elegirlo.





Bea me regaló una hermosa sorpresa: Alejandra me contó que la historia de Bea está inspirada en la de Gillian Lynne, la coreógrafa de Cats. Algun@s preferimos transitar la vida rodead@s de palabras, otr@s – como Gillian – prefieren bailar.  Allí tampoco terminan las preferencias. No dejemos de soñar con un mundo que nos incluya a tod@s y con una escuela que nos ayude a encontrarnos.